Luna llena para Iron Maiden
Eclipse lunar ayer, moonchild ésta luna llena de hoy. Cuenta la leyenda que Río de Janeiro vibró como nunca bajo los poderosos acordes de la banda lidereada espiritualmente por Bruce Dickinson. Apoteósica velada noventera, Rock in Rio.Monterrey, 2008, viernes, abrumado entre papeles, el contador decide tomar un curso motivacional intenso, así que cierra el changarro, apresurado vuela a casa y cual Clark Kent se despoja de anteojos, se enfunda de negro, disfruta de esa imagen en el espejo, sonríe, he is back, transformado en una versión reloaded de sí mismo ochentero. Si perdió un concierto del abuelo Alice Cooper por una clase de tango, es hora de revertir el daño.El rojo cohete alemán vuela mientras el conductor medita que ciertamente para estas ocasiones es que fue adquirido, no para los 7 kms al trabajo a paso de desfile.Búsqueda de estacionamiento y de boleto, nada. Aparca el coche en lugar prohibido, total, vale la pena, como aquella ocasión en secundaria, en la que Paco Otero defendió a capa y espada su derecho de llevar los discos de ¡de vinil! de Iron Maiden al salón, ante el profesor que puso en tela de juicio la hombría de esos greñudos y pretendió prohibir su escucha.Primera oferta en reventa: 2500 pesos, obvio, inaceptable. El precio baja mientras me fundo con los peregrinos oscuros, rockeros, darketos, punketos, todas las tribus urbanas de las cuales soy solidario. Consigo al final pagar 500 pesos más del valor original del ticket. Good deal. Run to the hills! Atravieso los tradicionales puestos mexicanos de productos pirata del grupo, no podían faltar! Mi playera es de Sith, así que una vendedora se compadece de mí y me ofrece una de Iron a módico precio, le sonrío y le digo, que no, gracias. Me veré acaso freak con la leyenda Sith en el pecho?? Puerta A, no vaya a puerta B, no aquí no, vaya a puerta A, chale! Por dónde??? Una chica rockera sufre conmigo de los pin pones entre puertas de la arena Monterrey. Nada que ver con el acceso al último concierto que había asistido, el cual, además de gratuito, fue en Rosario, Argentina. Brenda me llevó hasta primera fila, junto al quilombo, a donde Fabrizio se lanzó a cantar y brincar ante Divididos. Ahora es el turno de Maiden. Aquí y ahora reza el budismo zen.Can I play with madness retumba triunfante mientras cruzo el umbral al aquelarre musical. El recinto es similar a aquél en Saint Paul, Minnesota, donde presencié un partido de Hockey sobre hielo. Se dice que este sitio es el mejor en lo que espectáculos se refiere en toda la república, puede ser, muy agringado, ya sabes, los regios están más cerca de la frontera que del corazón y alma del país.De repente a mi lado aparecen los ochenteros compañeros del rock, aquellos con quienes ingenuamente nos preguntábamos el significado de Iron Maiden: “hecho de metal? Adrián, Hassael, pacman, checolote, todos, sí, todos estaban conmigo, todos flipando al máximo! Six, six, six, the number of the beast, sacrifice, is going to be tonight! Marco a Hassael, le permito deleitarse a través de mi móvil de los coros, comparto mi alucine. La escenografía es media mutante, inicia la portada Powerslave. Bruce Dickinson no ha perdido elasticidad ni voz, se dirige a nosotros como un director de orquesta, la audiencia responde acorde al momento. Localizo una regia que evoca alguna argentina… ¿porqué en los ochentas no había chavas rockeras? Todas fresas, tanto así que mi asistencia a conciertos se limitaba al grupo del cual se dice soy generación: Timbiriche (qué ojos de Cinthia Campos). En ese tiempo nunca hubiera imaginado atestiguar algo así, era como pensar ir a la luna. Después de la estancia en el fin del mundo, todo es posible….me oíste luna?Los camaradas de Iron Maiden controlan los instrumentos musicales cual maestros de campo de rugby, despegando en turbulencia, qué delicia! Only the good die Young, uooo, uooo, uooo o o ooo oooo o o o o uooo, uooo, uooo o o ooo oooo o o o o, se abre una puerta de la pirámide escénica y aparecen unos privilegiados con todo y bandera tricolor al escenario! Brincan al son del uououoo!! Scheisse, que bien que se pone esto! Está con madre! Bruce con una capa estilo conde Pátula, se sube arriba de una bocina y prende a la raza. El público es muy decente para lo que estamos viendo, los hijos del slam se atimidan, nadie se aloca, solo un brassiere llega a escenario, qué pasa? Será cierto que los regios son así? El vecino de adelante, con pinta de vocalista de Control Machete sufre de un momento gay, se asoma del clóset y le grita “I love you” a Bruce, chale.Rime of the ancient mariner, 13 minutos de duro rock en mis oídos. Somewhere in time invitó a Eddie versión futurista estilo terminator y de 3 metros de altura, ojos rojos, quien paseó por el escenario mientras el guitarrista hizo volar su instrumento musical, expectante esperaba yo la destrucción estilo KISS, pero no se dio. Cierro mis ojos, ahí siguen los amigos, todos enloquecidos con los acordes. Iron Maiden no se anda con pavadas, no cedió ante ritmos baladísticos para mantenerse en el mercado. Bruce los abandonó y como hijo pródigo, regresó, eso sí, ya con el pelo corto, tal cual miembro de Metallica noventero. Comprendió sus tiempos mientras sus colegas greñudos comprendieron los suyos. Hay respeto. El metal se ha vuelto atemporal, se daba por muerto, sin embargo nuevas generaciones han tomado la antorcha, avivado y esparcido el fuego. Los pretorianos de la vieja guardia ahí estamos vigilantes de que los neoscuros cumplan su deber, prodiguen el rock, metal, industrial o como lo quieran denominar, entre los reggaetones y bandas nortenas. Uníos hermanos míos, que aún quedan muchos coros que entonar!! Only the good die Young…