
…y resulta que las palabras perdidas, extraviadas, de pronto tomaron forma, ya no en párrafos de prosa, sino en un caudal de besos, abrazos y caricias, y sorprendida, sonreíste y aceptaste el nuevo discurso, tomaste la parte más poética de la obra, la suavizaste con tu aliento y al final del párrafo le imprimiste sabor a eternidad.
El siguiente capítulo cautivó tu atención, un ejército de abrazos tomaba por asalto tu cuerpo, el cual al principio quiso resistir vanamente, cediendo poco a poco al ritmo en que brincaron una serie de exquisitos susurros a tu oído, llevándote a paraísos donde habías dejado señales para un reencuentro jamás alcanzado hasta entonces…
Deconstruiste así las formas gramaticales, batiste la ortografía y surgieron entonces inmaculados versos, que flotaban girando alrededor de tu cuerpo finalizando en tu cuello dejando así un excelso collar, marco perfecto para tu inmensurable sonrisa.
Tus páginas volaron como libélulas y montada en una, recorriste narraciones extraordinarias jamás leídas, jamás pensadas, jamás imaginadas…cruzaste ríos filosóficos y llegando a la cascada mágica, te bañaste en sus aguas y decidiste ser sirena y princesa, convocaste a colegas acuáticos y se armó un festival en grande, y en medio del bullicio, te alejaste a la orilla.
Viste entonces mi figura contemplando el río y la cascada, acompañado de una botella y cera, espiaste mis movimientos y descubriste que escribía yo ésta historia, y resulta que las palabras perdidas, extraviadas, de pronto tomaron forma, ya no en párrafos de prosa, sino en un caudal de besos, abrazos y caricias, y sorprendida sonreíste y aceptaste el nuevo discurso, tomaste la parte más poética de la obra, la suavizaste con tu aliento y al final del párrafo le imprimiste sabor a eternidad…
Bondi a la Plata II

Hay algo más, inexplicable….
Miércoles 27.
5:30 Obelisco, Corrientes y nueve de Julio, de nueva cuenta. Recorro teatros, librerías, multitud acelerada, autos por doquier. Los últimos fogonazos del verano aún dan coletazos. Paso por la confitería donde solía adquirir las facturas. Doblo en Lavalle y me dirijo al subte.
22/09/2007 | 07:14:36 p.m. | Ludwig | oye echo de menos nuestras charlas, y claro, visitarte.. | |||||
22/09/2007 | 07:16:18 p.m. | Justina | si!!!! yo también te extraño :( nos la pasabamos super!!!! pero ya nos veremos nuevamente.... (eso espero) | |||||
22/09/2007 | 07:17:49 p.m. | Ludwig |
| hombre, claro |
El metro sigue igual, predomina ese aire de dejadez, de grandeza decadente…5 minutos más y me subo con rumbo a Retiro, y así…
08/09/2008 | 09:09:09 p.m. | Ludwig | claro! la distancia ayuda a apreciar a los seres queridos | |||||
08/09/2008 | 09:09:48 p.m. | Justina | demasiado! estar lejos te pone las cosas y a las personas en perspectiva... ves cosas que antes no | |||||
08/09/2008 | 09:10:33 p.m. | Ludwig | exacto, en perspectiva....aprendes, creces....vives... y siempre queda el reencuentro... | |||||
08/09/2008 | 09:11:39 p.m. | Justina |
| exacto... siempre esperas el reencuentro... parece que no te queda más | ||||
08/09/2008 | 09:11:59 p.m. | Ludwig | y se reinicia todo... |
… y se reinicia todo…. Sabes Justina? Veo tu ausencia, me siento prisionero de trenes retrasados, de aduanas, de almanaques cuyas hojas no terminan nunca de volar, y queda la condena del tiempo, tu futuro y mi pasado, a veces dos, luego tres horas…Ayer me trajo una ave que emigró del sur, un regalo tuyo. No lo he abierto aún, no es el momento. Tú y yo somos conscientes de los tiempos y de los ritos…
08/09/2008 | 09:25:59 p.m. | Justina | y como te sientes ahora? | |||||
08/09/2008 | 09:26:21 p.m. | Ludwig | uff... | |||||
08/09/2008 | 09:26:44 p.m. | Ludwig | tranquilo, con soledad que acostumbro cargar | |||||
08/09/2008 | 09:27:26 p.m. | Ludwig | eso si, con estas preguntas debo decirte que te extrano...me gustaria que estuvieses aqui... | |||||
08/09/2008 | 09:28:17 p.m. | Justina | y a mi me gustaría estar compartiendo contigo esta conversacion en un buen cafe... ya nos llegará el día | |||||
08/09/2008 | 09:28:49 p.m. | Ludwig |
| espero impaciente...la pregunta es, será en colombia...en la plata? en México? | ||||
08/09/2008 | 09:29:48 p.m. | Justina | no tenemos la respuesta... yo por ahora no la tengo.... |
5:55, Desciendo veloz en última estación Retiro, esquivo multitudes estresadas que retornan a casa, me dirijo hacia la escalera a la derecha que me lleva al parque frente de la estación, acelero mis pasos hacia la parada del Bus, atravieso la congestionada calle y a lo lejos espera la fila de personas cuyo rumbo comparten conmigo, La Plata.
20/09/2008 | 08:11:19 p.m. | Justina | te decia que te proponia encontrarnos el proximo miercoles a las 9 hora Argentina... | |||||
20/09/2008 | 08:11:44 p.m. | Ludwig | miércoles, 9 tuyas...7 mias... | |||||
20/09/2008 | 08:11:51 p.m. | Justina | Oki | |||||
20/09/2008 | 08:11:55 p.m. | Ludwig | que bien! | |||||
20/09/2008 | 08:12:15 p.m. | Ludwig | te parece 7:30? | |||||
20/09/2008 | 08:12:22 p.m. | Justina | Jejje | |||||
20/09/2008 | 08:12:25 p.m. | Justina | si me parece... :) | |||||
6:02 Asiento 22, arranca el Bondi después de desembolsar dos pesos. Vuelvo a pasar por la avenida 9 de julio, lo que me permite redisfrutar de la ciudad, sus edificaciones, su tráfico y contaminación, su decadente belleza... pasamos por el barrio de Boca, cuyo centenario puente metálico permanece inmóvil, oxidado. Pensamientos varios, flashes incólumnes transgreden mi línea mental...¿dónde estoy? ¿a dónde voy? Preguntas fáciles de hacer, difíciles de contestar profundamente. ¿Qué hace a un hombre ir en pos de una dama? No reduzcamos el sentido de esto a las hormonas alborotadas, no, algo más hay en esto, en el viaje hacia ella...Algo más...César, Marco Antonio, Menelao y Paris...ellos ejemplifican mis preguntas, claro, sin respuestas ciertas.
20/09/2008 | 10:01:21 p.m. | Ludwig | me gustaria verte ya | |||||
20/09/2008 | 10:01:50 p.m. | Justina | jejje... no quisieras... estoy fatal... despeinada... jeje |
6:25 Algo más hay....inexplicable...Es hora de cerrar el círculo iniciado hace ya algunas lunas llenas.
7:50 Llegada a la Plata. Ahora no hay frío, es diferente, muy diferente.
7:55 Sigo hacia el pasaje, nuestro cómplice de encuentros. El casco, la definición de las calles de La Plata muestran trazos muy peculiares, casi alquímicos. calles rectas, aquí no hay multitudes, solo frío y el sentir provinciano, ineludible para ser capital de la provincia de Buenos Aires. Vista desde arriba, la ciudad y sus plazas forman un rombo dentro de un cuadrado.
8:05 Alcanzo por fin al Dardo Rocha, museo ahora, estación ferroviaria a fines del siglo XIX. Miro la Diagonal, con sus faroles afrancesados en mitad de la misma, un sentir tenuemente parisino aletarga mi espera...
9:08 ¿Dónde estás Justina? Tú y yo somos conscientes de los tiempos y de los ritos… es hora de continuar, de echar a girar nuestro mundo (Sí, nuestro), de reencontrarnos y abrazarnos como si nunca nos hubiésemos soltado, me quedo disfrutando estos momentos, sabiendo que llegarás con tu sonrisa y ese, ese grandioso brillo de tus ojos. Es hora de retomar las historias platenses inconclusas.
Pies en el agua

El pabellón lucía abarrotado, cientos se mueven entre los pasillos de la exposición literaria que cada año se realiza en Monterrey. La obra de Vargas Llosa resalta por su recién adquirido premio a la entrada de una casa editorial.
Novedades, clásicos, millones de universos, historias, biografías, teorías y sueños se entremezclan en cientos de metros cuadrados. Devorando títulos ve el reflejo de ella en el kiosko de enfrente, va tras él entre el tumulto y al llegar ha desaparecido, dejando sembrada la incógnita...
Pasada la emoción, entre mares de páginas encontró una buena opción a adquirir, otro nobel, Pamuk y su Istambul a orillas del Bósforo, y entonces llegó, con un suave vaiven, un rítmico oleaje, el muelle, sus pies mojados, la lluvia, solo ella y nada más que ella, casi a las cinco de la tarde, esperandolo con una sonrisa.
Al parpadear de nuevo el bullicio retorna energizado, clientes atiborran los pasillos, una portada ilumina el nombre de ella y al tomar el libro ha cambiado de nombre. -¿Cómo lo haces Justina?- se pregunta él.
Solo sabe a ciencia cierta, que el reloj corre sin piedad su marcha atrás y que pronto, muy pronto, la rodeará con sus brazos para ya no dejarla ir. Por lo pronto, son casi las cinco y es hora de pagar "Istambul" y continuar el camino que como todos, lo llevará al hogar, al muelle, donde ya estuvieron y donde estarán. -Seca tu lágrima- ordena él. -o la seco a besos-.
Elixir

Selvas, desiertos, montañas y nevados, volcanes y caminos sinuosos, kilómetros y kilómetros de por medio, fronteras hechas por el hombre y por la naturaleza, tu en el indomable sur y yo al norte, a dos horas del decadente imperio.
Nos hemos visitado en sueños y a pesar que el velo de los duendes nubla tan dichosos encuentros, al despertar me quedan las señales de lo que vivimos, veo tus ojos que centellean al tiempo que el amanecer disipa la oscuridad otoñal.
Descubro entonces que en mi mano izquierda tengo aferrado un frasquito relleno con un líquido brillante que despide el aroma de tu piel, de tu aliento, de tu encanto. Me estremece pensar siquiera el poder del elixir, así que con un lento movimiento lo acerco a mi corazón, inspiro con profundidad y por un instante todo, pasado, presente y futuro se entremezclan y otra vez, una y otra vez, tu esencia rodea mi ser, mientras dibujo una sonrisa que a miles de kilómetros me es correspondida con creces.
Te adoro.
Reloj sin manecillas.

Dardo Rocha, 8 PM. Das la vuelta hacia la entrada del recinto, tu bufanda cubre la mitad de tu rostro sin que el ardor de tus mejillas quede oculto. Adivino tu labios formando una hermosa sonrisa bajo la prenda, mis pies pretenden correr hacia ti y por otro lado se funden de un modo terrible en las frías baldosas.
Cruzamos el puente y mis dedos se entrelazan con los tuyos, nuestras miradas se encuentran un instante y entonces, ahí mismo, en ese brevísimo instante me pierdo en el resplandor que tus ojos me presumen. Nos descubrimos atemporales, siempre tu y solo tu, antes, ahora y después, un subir y bajar de la montana rusa... entonces sonríes y muestras las estatuas de la avenida Santander al tiempo que mis ideas se evaporan en sentimientos.
6:30 AM. Nos elevamos despacio, lento, el viento suaviza su frescor, los rayos del sol comienzan a tenir el cielo de rojos y deliciosos tonos cerezos, casi los podemos tocar con solo estirar un poco la mano...ahí está! uno, otro...Tu y el horizonte me invitan a rodearte con mis brazos al tiempo que nos descubrimos, de nueva cuenta, atrapados en el reloj sin manecillas.
Devenir

Me he encontrado con que dentro del diario devenir, entre calores y chubascos aislados, me inquietan tus tonos, el resplandor de tus estrellas, tus olas que crispan mis acantilados más perfectos...Resulta cierto entonces que bajo el velo de la distancia vale la pena reir, soñar, y ¿por qué no? Latir en un sentido exquisito, tan indomable, que ni el vacío final borrará los rastros de este sentir.
El horno de piedra.

La hambruna azotò al paìs tras doblar por ùltima vez las campanas de la guerra, guerra entre hermanos que dejò exiliados en Amèrica, poetas extraviados, monumentos al caudillo y hermanos divididos por el mismo Dios.
Siendo un niño Xavier viviò en carne propia la falta de alimentos. Hermano de cinco chiquitines y huèrfano de padre, en un paìs en ruinas y sin futuro cierto, siguiò el aroma que se colaba entre las estrechas calles del casco viejo de la ciudad, hasta dar con la ùnica panaderìa en los alrededores. Allì, se quedò mirando desde el pòrtico a la variedad de delicias que la vitrina presumìa. Josè, dueño del lugar, al darse cuenta del hambriento crìo, decidiò regalarle algo para comer e invitò Xavier a pasar.
Al ver el horno de piedra se dio cuenta de que ese era su destino: serìa panadero, asì, su hambre y la de sus hermanos desaparecerìa. Despuès de plantear sus deseos al dueño, èste accediò y le dio trabajo al pequeño. En principio eran tareas sencillas, pero poco a poco fue aprendiendo e oficio y cual alquimista, logrò con el paso del tiempo hacer los panes màs deliciosos de la ciudad.
Conocì a Xavi en el otoño de su vida, padre de dos guapas hijas y arrendatario del piso que ocupè en San Sebastiàn, durante mi tiempo de intercambio estudiantil. Algunos domingos me pasaba por su piso, les preparaba guacamole y èl me daba un aguardiente gallego mientras charlàbamos de España, polìtica, historia. Dentro de mi torpeza juvenil, le comentè que entrenaba atletismo en mis tiempos libres en Mèxico, y èl entonces me dijo que su vida habìa sido dura, sin tiempo para deportes y esparcimiento, para despuès invitarme a levantarme a las 4 de la mañana y acompañarlo a conocer los secretos de los fogones, las harinas, la vendimia. Nublado por las noches de marcha, los litros de kalimotxo, embriagado por las lecturas de la Universidad de Deusto le mentì afablemente de que antes de volver a mi tierra, le acompañarìa, cosa que, nunca sucediò. Despuès de dejar España, no volvì a saber de èl ni de su familia.
La semana pasada terminamos de construir el horno de piedra para la pizza boutique y al verlo, aùn antes de funcionar, el evocar la antigua invitaciòn de Xavier me hizo reflexionar còmo terminamos haciendo algo que en ocasiones, ya estaba en cierto modo sembrado dentro de nosotros, guardado en el rincòn de los recuerdos. Gracias Xavier.
crash 1

Líneas que no dicen nada, espacios en blanco que esperan no dibujos, tan solo trazos que conformen alguna vaga idea, un símbolo que leer. ¿No te das cuenta pequeña? quieres cubrir con tu manto a una alma con alas, y entre más lo haces, más sus plumas se agitan y su tinta enmudece, congelada por el frío sentido de pertenencia...
Es irónico, buscamos a menudo momentos gregarios, espantar la soledad, y tras 24 cantos y 48 bailes, pulimos nuestras copas, las alzamos y bebemos vacío, con la ilusión de que enriquezca nuestras entrañas.
Lo sé, no engañemos, solo escuchemos los tic tacs del porvenir, mientras deshojamos las mejores páginas de la novela de la vida en el río de las montañas heladas, te pido te asomes por debajo del puente y me narres que ves, lo que escuchas, lo que sientes...
¿Dónde nos perdimos? ¿Cuánto más girará este mundo así?
Disfracemos las leyendas, cubramos las orquídeas, libremos de cerrojos al castillo, cabalguemos hasta que el aliento nos falte....
Zeilen, die nichts zu sagen, warten Leerzeichen oder Kategorie Spuren nur eine vage Idee, ein Symbol, um lesen zu bilden. Sie wollen Ihren Mantel, eine Seele mit Flügeln decken, und je mehr Sie tun, desto mehr ihren Federn flattern und die Tinte schweigt, durch die Kälte Zugehörigkeitsgefühl gefroren ...
Ironischerweise haben wir oft gesehen gesellig, erschreckende Einsamkeit, und nach 24 Songs und 48 Tänze, polnisch unsere Gläser, erheben wir trinken und das Vakuum, in der Hoffnung zu bereichern unsere Herzen.
Ich weiß, nicht dumm, nur um die Ticks der Zukunft zu hören, während die kahlen besten Seiten des Romans des Lebens in der eisigen Gebirgsbach, bitte ich Sie unter der Brücke stecken und erzählt, dass ich sehe, was Sie hören , was du fühlst ...
Wo sind wir verloren uns? Wie viel mehr wird diese Welt zu machen?
Kostüme Sagen wir die Orchideen decken, Sperren Sie aus der Burg, fuhren wir bis Ausverkauf der Atem ....
El tren del olvido

Escribanos, no fallen en derramar sus palabras, en acariciar nuestros ojos con sus leyendas, no fallen, sabemos que en ocasiones la musa os abandona en la perdición y otras más la embriagadora hada se embarca en el perla negra sin decir adiós, sin cantar siquiera retirada...
Los contadores de historias, de amores hechizados, de realistas desamores, de existenciales desencuentros, se han subido al tren del olvido y migran rumbo desconocido...¡No se vayan! queda mucho por contar...
Ríos metafísicos

Quiero que me acompañes, sí, tú, ambos juntos, a atravesar todos los ríos posibles que nos regalen otras orillas, otras versiones de nosotros, otros juegos de luces, menos relojes y más atardeceres, menos espejos y más ventanas, un sombrero para mi y unas sandalias para vos, diferentes aromas de café y chocolates para compartir,nueva música al oído y sobre todo más y más reencuentros para ambos.
¿Será mucho pedir?
Trae unas velas, una cámara, y no olvides la sonrisa, que los abrigos los pongo yo.




