Tirano es el tiempo.
Me besas, sí, lo haces desde la distancia que limita tu aliento más no tus deseos, tus ansias de verme, de moverme, de saciarme. Mi cuello echa de menos tus dientes, mientras te crucifijas en las manecillas del reloj, donde cada tic tac estremece tus alas, y la niña que en ti vive, desgrana los frutos del árbol dejando correr los manantiales del tiempo en espera del invierno y de los fabulosos regalos de la temporada. Me esperas y no llego, me llamas y duermo, vuelas y aterrizo... ¿qué pasa? desincronía total, para atizar los fuegos de los escasos encuentros, de las pocas fugas, de las olvidadas meditaciones.
Acaricias tus recuerdos, atesoras latidos, mientras extiendo mi mano entre sueños, infinitos sueños, para tocar tu mejilla.
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