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El mar III

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Publicado en un diario de circulación nacional:

El sueno de un joven se torna realidad:  conocer el mar........a costa de la memoria.

Qué tiene de especial el que alguien desee ver el mar?

El hombre, de apellido Jones, en honor de cumplir el deseo de su padre, salió de su hogar a recorrer los 500 kilómetros que separan su pueblo de Puerto Ordaz.  Sin cambios de ropa y con poco dinero en el bolsillo, cruzó montanas y durmió a la intemperie, todo para lograr su objetivo.

Vecinos de una de las localidades donde fue visto explicaron a este diario que "se le veía muy animado, recibía con alegría y un poco de vergüenza los bocadillos que le preparamos y como agradecimiento nos regaló una hora tocando el viejo violín del abuelo". Y es que este joven es egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, especialidad en música, con mención honorífica.

Jones fue encontrado tendido en la playa, al parecer después de sufrir un accidente que borró su memoria, pasó un tiempo internado hasta que al ser trasladado a un hospital psiquiátrico escapó, buscó refugio en un bar y dio un magistral concierto tocando el piano del lugar. Fue reconocido por un comensal y tras las gestiones necesarias se dio aviso a sus familiares que viven a 250 kilómetros de Puerto Ordaz. Al parecer, no reconoce a nadie aún, pero eso sí, no olvidó la promesa hecha a su padre ya fallecido ni mucho menos cómo deleitarnos con su música interior.

 

Sábado, 15 de Agosto de 2009 23:20 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

Das Meer

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A lo lejos, sobre la playa yacía un bulto negro, desparpajado, inerme. Una persona del autobús turístico, tomó sus miralejos, tosió un par de veces, enfocó y detuvo el aliento un par de segundos, quizás tres. El objeto dejó de ser un bulto para transformarse en una húmeda gabardina que presumía dedos y cabello despeinado. Era un hombre probablemente herido o muerto.

A gritos pidió al chofer detener el autobús, aclarando su descubrimiento que más tarde postearía en alguna red social de la web como una inolvidable anécdota.

Varios bajaron y corrieron entre las piedras, arena y basura hacia el inerte cuerpo con la esperanza de ser héroes y salvarle. Respiraba aún, entonces ni tardos ni perezosos lo tomaron en sus brazos y llevaron hacia el chiringuito más cercano para tratar de reanimarle. Una femenina mente práctica pidió una ambulancia, que a pesar de lo accidentado de la península, arribó antes de lo esperado. Para ese entonces el náufrago había abierto los ojos y tosido, demostrando que aún quedaban años que existir. De unos 38 años, complexión delgada, ojos brillantes y tristes a la vez.

Quizás el calor, el agua salada, los golpes sufridos, no le permitían hablar. Carente de identificaciones, de dinero, solo se limitaba a atesorar con los ojos el mar, a pesar de los esfuerzos de los enfermeros y médicos porque les prestase atención.  Su mirada mostraba un áura de desenfado, nostalgia profunda.

Hospital, alimentos, curaciones. Pasaron un par de semanas y seguía sin emitir palabra alguna, hubo quienes intentaron el lenguaje de los sordomudos pero él no prestaba atención y solamente comía para inmediatamente terminado, tomar una silla, colocarla frente a la ventana y sentarse a disfrutar del mar toda la tarde, siendo que a veces, meneaba tímidamente la cabeza al ritmo de las olas cuando hasta allí escurría el murmullo de lo inmenso.

En ocasiones de tormenta se acercaba con ansiedad, abría más los ojos y admiraba los quejidos del trueno, la danza de las nubes, el olor de la tormenta.

Por razones humanitarias el director del centro médico cedió una habitación para él solo, al mismo tiempo que su foto aparecía ya en los periódicos locales solicitando ayuda para identificarlo y para secretamente deshacerse de él. Por otro lado, las enfermeras estaban encantadas con el desconocido, sin tener una remota idea siquiera de las sorpresas que guardaba para sí el misterioso náufrago de un navío jamás siniestrado.

 

Lunes, 03 de Agosto de 2009 19:48 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios Hay 1 comentario.

redacto alguna lokura....

tus labios marchitan mi sangre

tus venas palpitan

tu perfume destroza palacios

tus ojos dominan almas estrictas

mis lágrimas pulen tus sueños

tus cantos mecen mis naves

los huracanes te temen

los hielos se sonrojan

¡Basta! Vení a por mí

y derrama tu alma.

 

 

 

Lunes, 29 de Junio de 2009 21:13 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios Hay 2 comentarios.

Καλλιόπη

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Me enamoré de Calíope de la misma manera en que, en otra época y  con otra piel, un jovencillo de secundaria se enamoró de Meletea, así fue.

El teatro estaba solo, aún no iniciaba el concierto, los amigos charlaban sobre temas propios de la edad, cuando, al acercarse a la taquilla, sus ojos se entrecruzaron con los de ella, donde encontró ese momento en el cual el tiempo se detiene y el universo conspira en contra del sentido común, en contra de las leyes de la física y atolondra los corazones de incautos.

Calíope tuvo claros sus pensamientos, conocía la ubicación de la mesa dentro del restaurante, así que con paso firme, sonrió, y dirigió su rumbo hacia donde yo disfrutaba de la cena. Giré, y percibí primero una exquisita figura femenina, paso a paso y en slow motion despedía intensos colores a su lado y su alrededor comenzó a desaparecer amplificando mil veces su presencia, como si ella emergiera de una vorágine de luces en forma de túnel y en el preciso momento, no segundos antes ni después, sus ojos se posaron sobre los míos, desarmando, destruyendo, mutando, como un virus que borra el disco duro de la memoria o como el tsunami cuyas aguas limpian la inerme, cálida y distraída arena.

El joven, ignorante de los preceptos más básicos del amor se encaminó a la taquilla y desorientado cuestionó a la chica con lo primero que arribó a su mente. Entre sonrisas, ella explicó de qué iba el concierto, mientras él, no dejaba de mirarla con una intensidad inusitada, desconocida hasta ese momento por ambos, lo que provocó que unas mejillas pasaran del rosado a un ligero carmín, comparable a un efímero pinot noir, entre cereza y madurita ciruela.

Calíope acompañó mi cena, el corazón quería romper el esternón y pintar un surrealista-mexicano cuadro con venas entrelazadas contra un espejo…reflejo de lo imposible.

Desencuentros en el antro, encuentros entre amigos, visitas, bodas, salidas, el hada verde pudo unirnos pero una vez más, sí, al final, terminamos separados, con destinos  no tangentes deconstruidos, y solo recuerdos y futuros 16 y escaleras a ningún lado y manecillas sin reloj y puentes sin ríos y hojas sueltas sin pasta y notas sin instrumento que así quedaron.  Un pedazo de eternidad, fue su regalo, la eterna.

Meletea, inconsciente de la semilla que la mirada del joven sembró en su iris, jugó un papel crucial en las páginas en blanco pendientes por escribir.

Lunes, 22 de Junio de 2009 23:06 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

Cartas Náuticas II. Finisterra I.

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Cuando el café derramado escaldó el brazo de Mer, el mexicano estaba absorto mirando las olas que enigmáticamente dieron un giro inusual a la travesía, la cual comenzó a pendular estrepitósamente entre un paseo lanchero a una amenaza de naufragio, incluidas, claro, las ininteligibles maldiciones en holandés. El grupo de dicharacheros turistas argentinos calló súbitamente, agarrándose de donde pudieron. Brian, un americano con gorro peruano y con incontenibles síntomas de mareo, ayudó a Mer, quien seguía lanzando improperios a diestra y siniestra.

-El mar está picado! Che, tené cuidado!- Fueron las advertencias del capitán, quién seguía discutiendo que en éstas épocas otonales las ráfagas de gélido viento antártico llegan así de imprevisibles, dotando al mar de ese temido poder, que durante siglos, ha barrido con cuanta embarcación le apeteció.

Desde la proa se tiene una vista espectacular de Tierra del Fuego, las montanas nevadas, las nubes que oscurecen el paisaje y conspiran con la latitud de este rincón planetario para ensombrecer el viaje. Julio Verne describió en una de sus proféticas novelas al faro del fin del mundo, ubicado en los confines de la tierra, el cual ha sido confundido varias veces con aquél conocido como Les Eclaireus, que tristemente ha prevenido menos naufragios de los que en realidad se han dado cita en el peligroso, frío y espectacular canal Beagle, jordánicamente llamado así en memoria de una curiosa circunavegación que duró veinte anos por parte de un gran explorador, escritor y biólogo cuyo barco presumía precisamente ese nombre.

Tan solo a 540 millas náuticas de la inhóspita antártida y a cinco grados bajo cero, entre fronteras chilenas y Argentinas, navega el catamarán al lado de leones marinos, esquivando las irregularidades del fondo que en el mejor de los casos se transmutan en islotes y en el peor, en fatales salientes marinas que destrozan suenos, esperanzas, expediciones y recuerdos. 

Al inicio, todo era risas, bromas, incluso cánticos, el plan fue visitar las heladas islas habitadas por lobos marinos, rodear el faro y apreciar unas ruinas, asentamientos prehispánicos de una antigua aldea de habitantes, cuyas fogatas bautizaron a Tierra del fuego.

Los camaradas de viaje seguían azorrillados, aferrándose a donde podían, los balanceos de la nave fueron proporcionales al encrispado mar, una sensación de desamparo se apoderó del ambiente, mientras la guía y el capitán trataban inútilmente de tranquilizar a los pasajeros. Hasta entonces, nadie había emitido sonido alguno, cuando surgió la propuesta de detener al navío en la isla grande, para esperar que amaine el temporal. Oídos sordos, la trayectoria continuó sin titubeos hacia el faro. No es casual, que éste estrecho canal de agua, concentre historias de navegantes, aventureros y naufragios.

 

 

Sábado, 09 de Agosto de 2008 20:19 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

Cartas Náuticas II Finisterra II.

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Pasando lo peor, los tripulantes se animaron a salir de la cabina y olvidaron los tensos momentos al descubrir a los lobos marinos que acompanaban al navío. El mexicano recordó entonces su suerte en el golfo de Tailandia, aquella ocasión en que junto con el guía y el inglés, se desplazaron en una diminuta embarcación, bajo refrescante lluvia, entre las 41 islas que emergen cuales dientes de dragón.  El tiempo se presenta de forma continua, como si fuese agua que fluye y termina donde mismo. Así se va la vida, como agua que escurre entre piedras del camino de la existencia, y sin embargo, los momentos se sincronizan como si fuese un solo navío, un único mar, una primigenia edad...

En Galicia, Espana, frente a la costa del Atlántico, hay una bota de bronce, grato homenaje a peregrinos del camino de Santiago y al mismo tiempo figura simbólica que rememora a todos aquellos que mucho antes que nosotros, obedeciendo, dando rienda suelta a sus genéticos impulsos exploradores, alcanzaron a ese sitio, se detuvieron, miraron al horizonte y lamentablemente pensaron que ahí terminaba la tierra, se les acabaron las alas en los piés, y se conformaron con saber que empezaba el agua con todo y sus colosales monstruos. Finisterra se llama el sitio, espiritual sinónimo de la población habitada más al sur de nuestro planeta, El Fin del Mundo.

 

 

Sábado, 09 de Agosto de 2008 20:08 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

Cartas Náuticas I. Ang Thong I

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Sobresalen como dientes de dragón, irregulares y filosas, de entre las turquesinas olas del golfo de Tailandia, islas, muchas islas, antes zona de bucaneros que reposaban sus fechorías y ahora territorio  para aventureros sin remedio, y uno que otro mimado inexperto.

Doce metros de largo constituía la embarcación. Rudimentaria, claro, pobre como sus duenos, frágil, frágil para aguas que ocasionalmente danzan a compases de tsunamis. Tres turistas, dos guías y tres aventureros se dirigen al exuberante y denso grupo de 41 islotes deshabitados. Un día antes, el clima suspiró un leve aliento de monzón y cubrió de lluvia Ko Phan Ngan, Ko Samui y al archipiélago entero, impidiendo cualquier delirio de navegación. Ahora, zarpan infatigables con dirección hacia Ko Wua Talab (isla de la vaca durmiente).

La anterior y soporífera tarde de internet y lluvia, sopa de coco con mariscos y cerveza Shinga, aceleró las expectativas del recorrido. Cuatro aviones, un tren, un elefante, un autobús y un ferri fincaron las piedras de la travesía, sonrosaron a las agujas de la brújula, dislocaron las vértebras de la rutina y me aterrizaron en la lluviosa realidad de la playa al oeste de Ko Phan Ngan, donde me detuve a mojar los pies y refrescar ánimos, mientras enfoco y absorbo la seductora vista hacia el archipiélago. Laten aún en las venas de mi febril cabeza los flashes de aquél frío recorrido, tan distante en tiempo y tan cuánticamente cercano. A estas alturas, se han difuminado las fronteras entre inicio y fin, entre popa y proa, entre a babor y estibor. LPCH me juzga loco, a pesar de que secretamente ella entiende una porción de esto. Está un poco nerviosa por navegar tantas horas y un poco loquita, al aceptar seguir esta ruta en vez del turístico recorrido hacia el puente sobre el río Kwai. Es asombroso cómo ha cambiado de un tiempo para acá, dejó en casa las comodidades de nina de familia y se abrió paso entre murciélagos y aranas gigantes, para hoy por hoy, dedicarse a escalar paredes rocosas, algo que aún no he comenzado siquiera. Casualmente o no, es la companía que más ha viajado a mi lado, aguantando estoicamente o de perdis, juzgándome loco, los naturales momentos de necear y terquear que me nacen, y eso, es de admirarse.

Amanece despejado, viento favorable, todo apunta hacia el archipiélago. El grupo se muestra gustoso, todos quieren acción: mochilas listas, sandalias amarradas, navegantes a la vista!

 

 

 

 

 

Martes, 29 de Julio de 2008 21:44 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

Crónica de una semana en Bondi a La Plata

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Ella valió el esfuerzo.

5 PM: duchazo desaletargador, posterior a lecturas germánicas. Davidoff esparcido, pulido dental, bufanda, chamarra y botas para el frío.

5:30 Desciendo las escaleras del hostel, ya fuera, frente a la pizzería y junto a la tienda de ropa nice, sigo por la estrecha Maipú hasta esquina con Corrientes, doblo hacia el Obelisco, gente, mucha gente, -de hecho la esquina de Florida con Corrientes es transitada por 3 millones de personas diariamente- estorba mi paso apresurado hacia Lavalle, donde está el Subte, nombre porteño asignado al metro.

5:42 Impaciente, leo las portadas de las revistas del puesto que por lo que se ve, lleva un par de décadas ofreciendo esparcimiento temporal mientras los vagones llegan. El metro está descuidado, vástago de las recurrentes crisis que el país ha sufrido.

5:45 Subo al atiborrado vagón, cuidando mis pertenencias de gustosas miradas. tres estaciones más y llegamos al corazón de la red de transportes de la capital. Trenes, barcos, autobuses, todos conjugan en la peligrosa zona, cuyos puestos ambulantes, perros callejeros, carteristas y olores fritangueros, evocan rincones oscuros en ciudades de Iberoamérica, Monterrey, Rio de Janeiro...

5:55, Desciendo veloz en última estación Retiro, esquivo multitudes estresadas que retornan a casa, me dirijo hacia la escalera a la derecha que me lleva al parque frente de la estación, acelero mis pasos hacia la parada del Bus, atravieso la congestionada calle y  a lo lejos espera la fila de personas cuyo rumbo comaperten conmigo, La Plata.

6:02 Asiento 22, arranca el Bondi después de desembolsar dos pesos. Vuelvo a pasar por la avenida 9 de julio, lo que me permite redisfrutar de la ciudad, sus edificaciones, su tráfico y contaminación, su decadente belleza... pasamos por el barrio de Boca, cuyo centenario puente metálico permanece inmóvil, oxidado. Pensamientos varios, flashes incólumnes transgreden mi línea mental...¿dónde estoy? ¿a dónde voy? Preguntas fáciles de hacer, difíciles de contestar profundamente. ¿Qué hace a un hombre ir en pos de una dama? No reduzcamos el sentido de esto a las hormanas alborotadas, no, algo más hay en esto, en el viaje hacia ella...Algo más...César, Marco Antonio, Menelao y Paris...ellos ejemplifican mis preguntas, claro, sin respuestas ciertas.

6:25 Algo más hay....inexplicable...

6:26 Enciendo ipod, permito que el camino me hipnotice...los temas brincan de un lado a otro hasta que "La gota fría" inunda y da sentido al recorrido. Pasamos por Avellaneda, Quilmes, seguimos con el rumbo.

7:50 Llegada a la Plata. Frío, qué frío!! Ademas el gripón que traigo me exige que no me quite la bufanda, que tomé prestada de Mer, mi amiga uruguaya. Ya se la devolveré en su tierra.

7:55 Sigo hacia el pasaje, nuestro cómplice de encuentros. El casco, la definición de las calles de La Plata muestran trazos muy peculiares, casi alquímicos. calles rectas, aquí no hay multitudes, solo frío y el sentir provinciano, ineludible para ser capital de la provincia de Buenos Aires. Vista desde arriba, la ciudad y sus plazas forman un rombo dentro de un cuadrado.

8:05 Alcanzo al fin al Dardo Rocha, museo ahora, estación ferroviaria a fines del siglo XIX. Miro la Diagonal, con sus faroles afrancesados en mitad de la misma, un sentir tenuemente parisino aletarga mi espera...retrato la calle para la posteridad.  En el parque, campamento de excombatientes de la infame Guerra de las Malvinas, piden ayuda del gobierno.

8:08 ¿Dónde estás colombianita? es hora de reencontrarnos, como hemos hecho cada día de esta semana de trayectos en subte, autobús y frías caminatas platenses. Veo tu ausencia, sabiendo que llegarás con tu sonrisa oculta por la bufanda café y que resalta el brillo de tus ojos. desde la escalera del edificio te veo doblar la esquina. Vienes, ya estoy aquí. 

1:30 AM Estación de autobuses. Tomo de nueva cuenta el Bondi, la gran Buenos Aires espera a mis huesos, mientras mi corazón se queda en la Plata.

 

 

 

 

 

 

 

Sábado, 24 de Mayo de 2008 20:00 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.

despistado

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Vagando por la vía Appia en busca de las palabras lapidatorias que me llevasen a la cruz, se presentó ante mi una perfumada higuera cuyo inefable aroma me transportó a otros lugares, de héroes sin oportunidad, de encrucijadas a ningún lado. Tomé lo que traía conmigo, miré hacia ti en ansiosa espera eternizada por una respuesta. Nada. inacabables volúmenes de libros advierten sobre los efectos de deshojar margaritas, de redactar poesías, de hurtar mieles de panales, de danzar bajo la lluvia, de beber coca cola, de acariciar mejillas, de irreconcilables miradas, de volver hacia atrás la vista, de despedidas en estaciones de tren, de quiromancia, tarot y garrapinados en Montevideo, de tacos callejeros y de montar sin ensillar al caballo. Todo eso transcurrió en menos de que un colibrí, esos que abundan en Iguazú, aletease una sola vez. Aspiré de nuevo los frutos de la  higuera, evocando lo primero que mi mente dictase, trayendo conmigo ese gorgoteo del mate recién cebado, el tic tac de mi despertador, acordes de algún Werk Mozartiano, leves mordidas juguetonas y húmedas de la mascota casera.

Revolviendo los sentidos, decidí que era el momento de abandonar el juego. Las posibilidades gambeteaban mi fortuna,  Alea jacta est, "resista companero". Caminé, demonios que si no caminé, seguí hasta encontrar la esquina donde Djema el Fna golpea con furia a quienes por primera vez presencian su generoso escote. Ahí estaban todos, cada cual en su papel, el encantador  de serpientes, el mono cuasi limosnero, el fresco olor de naranjas, especias, sudor y carne, sí, carne freída y hasshiss. Todo un quilombo de figuras elementales que encuadraban entre la dama del tarot, el tragafuegos, el carterista, los chiquillos pordioseros, el turista japonés, los danzantes y los tatuajes de henna. Decidí entonces, plasmar por  primera y única vez, el misterioso signo en un brazo.

El shaman huichol sabía todo desde un principio. No bastó el serpenteante camino por el desierto, ni siquiera esas interminables horas fusionado mi trasero en el asiento del autobús para que mi terca alma se diese por vencido. Si la medicina me esperaba, no habría problema en obtenerla. Oh, gran sorpresa!! No era el momento, la alineación planetaria de mi constelación andaba de paseo, digamos eclipsada por algún concierto de cuasares, chale. Todo lo que obtuve fue el signo que el shaman dibujó en la volátil arena de Real de Catorce.

Catorce...quince, dieciséis catacumbas visité en Roma, la via Appia está rebosante de esos lúgubres escondrijos para primitivos dibujantes de peces. San Sebastián presume su catacumba milenaria.

Es ya sabido que los chinos no miden su histórico paso por centurias, sino por milenios, queda caro su poderío cabalgando los tiempos cuales jinetes apocalípticos arrasan por donde pasan, sus vecinos koreanos no se quedan atrás, sus navíos son tan rentables que Pasaia debió mudarse al abandono, al recuerdo lejano de glorias enaltecidas por gente como Elkano. Viene a mi mente el dominical paseo por la playa de la Concha en San Sebastián, testiga vía de mis desvaríos juveniles al beber el elixir de la vida casi al punto de no retorno. Cuántas estrellas se habrán extinguido en el vacío sideral en estas escasas catorce vueltas al mundo? Cuánto navíos encallaron en estrecho de Magallanes? Cuántas higueras dieron sus frutos en el rancho, acá donde aprendí que jinetear potros sin ensillar no es cosa de ninos? Cuántos mantras fueron entonados en el templo del amanecer, allá, a orillas del inmundo río Chao Praya? Cuántas fortunas fueron leídas en manos de incautos, por quirománticas de Harvard? Cuántas cartas retrasadas cambiaron carinosos destinos y cuántos mensajes recrearon una vez, sí, una sola vez más, la llama esperanzadora?

 

Domingo, 14 de Octubre de 2007 04:45 Autor: dunkelseele. #. Tema: Exilios No hay comentarios. Comentar.


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