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Cartas Náuticas II Finisterra II.

Cartas Náuticas II Finisterra II.

Pasando lo peor, los tripulantes se animaron a salir de la cabina y olvidaron los tensos momentos al descubrir a los lobos marinos que acompanaban al navío. El mexicano recordó entonces su suerte en el golfo de Tailandia, aquella ocasión en que junto con el guía y el inglés, se desplazaron en una diminuta embarcación, bajo refrescante lluvia, entre las 41 islas que emergen cuales dientes de dragón.  El tiempo se presenta de forma continua, como si fuese agua que fluye y termina donde mismo. Así se va la vida, como agua que escurre entre piedras del camino de la existencia, y sin embargo, los momentos se sincronizan como si fuese un solo navío, un único mar, una primigenia edad...

En Galicia, Espana, frente a la costa del Atlántico, hay una bota de bronce, grato homenaje a peregrinos del camino de Santiago y al mismo tiempo figura simbólica que rememora a todos aquellos que mucho antes que nosotros, obedeciendo, dando rienda suelta a sus genéticos impulsos exploradores, alcanzaron a ese sitio, se detuvieron, miraron al horizonte y lamentablemente pensaron que ahí terminaba la tierra, se les acabaron las alas en los piés, y se conformaron con saber que empezaba el agua con todo y sus colosales monstruos. Finisterra se llama el sitio, espiritual sinónimo de la población habitada más al sur de nuestro planeta, El Fin del Mundo.

 

 

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