Elixir
Selvas, desiertos, montañas y nevados, volcanes y caminos sinuosos, kilómetros y kilómetros de por medio, fronteras hechas por el hombre y por la naturaleza, tu en el indomable sur y yo al norte, a dos horas del decadente imperio.
Nos hemos visitado en sueños y a pesar que el velo de los duendes nubla tan dichosos encuentros, al despertar me quedan las señales de lo que vivimos, veo tus ojos que centellean al tiempo que el amanecer disipa la oscuridad otoñal.
Descubro entonces que en mi mano izquierda tengo aferrado un frasquito relleno con un líquido brillante que despide el aroma de tu piel, de tu aliento, de tu encanto. Me estremece pensar siquiera el poder del elixir, así que con un lento movimiento lo acerco a mi corazón, inspiro con profundidad y por un instante todo, pasado, presente y futuro se entremezclan y otra vez, una y otra vez, tu esencia rodea mi ser, mientras dibujo una sonrisa que a miles de kilómetros me es correspondida con creces.
Te adoro.
1 comentario
Justina -
Aún mis dedos sienten la fuerza de tus manos y mi alma el poder de tus abrazos.
y así, fuimos sostenidos por las delicadas alas de la noche y rescatados por los suaves hilos que tejieron durante el día las arañas que viven en el jardín. Duendes, reinas amazonas, dragones y serpientes, estuvieron sentados en nuestra mesa y aunque no pudimos desenredar la madeja, conseguimos construir un castillo insuperable.
Observados por escarabajos, juguetes abandonados, libélulas extraviadas y una que otra hormiga desprevenida, emprendimos de nuevo nuestro viaje. Tú, único conocedor de la próxima aventura, diseñas la ruta con gran destreza. ¿Con qué habrás de sorprenderme ahora?, me pregunto. Cierro los ojos, cuento hasta tres y me pongo en tus manos dispuesta a seguirte sin importar a dónde
Que el dios del tiempo sea benévolo y devore pronto Selvas, desiertos, montañas y nevados, volcanes y caminos sinuosos y dé celeridad a nuestro encuentro.
Quien te adora,
J.