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DUNKELSEELE

Buenos Aires...te has ido...

Buenos Aires...te has ido...

Colectivo, Avenida de mayo y Chacabuco Che, te has ido. Còrdoba,  Bogotà, New York,  Madrid, Rabat. El frìo invernal tuvo la decencia de comportartse esta mañana, no se descarò como dìas anteriores en la ciudad de la Virgen de los vientos, y el roce del calor de tu corazòn con la helada tormenta que el mìo atraviesa, rinde frutos de desasosiego, de extravìo, de falta de pertenencia en una òrbita de errantes antirutinas…Mi mano no te suelta, la tuya se va, se acerca, tus ojos tiemblan y brillan mientras algo se parte en el ambiente. 19 de marzo, 19 de Julio; el 86 a Ezeiza te alejò de mi. Unos segundos bastan para perderte de vista, palabras que no se pronuncian, solo miradas cuyas distancias se agrandan mientras subìs al colectivo, cuando la eternidad no basta para ser tránsfuga de tu perfume. No te vayas, joder.

Vos sos la hechicera, un nivel delante de la maga, sì la maga Che, esa que sufriò en Montevideo, que no entiende de Filosofìa, que Oliveira decidiò abandonar y que comparte nombre con la eterna. Decís que mis sentimientos estaban al punto del derrame  sì, maga, hechicera, bruja, morocha, mora e hispana, parisina por vocaciòn, cordobesa por creación y porteña por accidente. Sì, tenès razòn mina, los dejo derramarse lentamente, no de golpe, porque sabès vos? Entre màs lento menor es el sentido de las cosas, que realmente carecen de entendimiento, no tienen explicación, solo zozobra, incredulidad ante tanta fuerza inexplicable, ¡Che, que desgarrador que es esto!

Desvelo y resaca, resaca y olvido, la multitud abraza su rutina, el porteñísimo obelisco coquetea con la tímida sonrisa de Helios, mientras desaparece el Bondi entre la bruma de Nafta y luces verdes, rojas, amarillas.

Toda una vida transcurrida en un par de dìas Che, entre mates y cafès, plazas y zapaterìas, indecisiones y sobremesas, lecturas y jardines, charlas y abrazos, làgrimas y caricias visuales. No te vayas, joder.

Recorrimos notables calles, mondamos  restos vacunos, elevamos nuestras danzas entre villeras e irlandeses rezos al amor…¿Recordàs la Ideal? entonaste màgicos cànticos durante un retroceso  temporal y nos sumergimos en la milonga donde prohibido està no disfrutar, ya que es el templo donde con el cuerpo se dibujan cada uno de los acordes del pianista.

Mina, vivís vos en mi, y te has ido. La ponès difícil Che, debo desempolvar la brújula,  entre nieblas de incertidumbre, acercarme a la flor dorada, ¡tanta agua nos separa y nos une!, Proust y Cortàzar bien lo sabìan. Vos no me esperès, que el simple hecho de hacerlo limita la sorpresa, Che, ¡Parà! dejà vos, escuchàme, que un dìa alguien tocarà a tu puerta, tomarà tus manos de nuevo, continuarà la historia fracturada por el fin de las coincidencias y el inicio de las separaciones.

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